Por:
Odín Sánchez Montes de Oca
El día domingo, 22 de marzo, terminaron los largos y tediosos escrutinios departamentales en el Chocó, cuando ya se habían sumado los resultados electorales de los 31 Municipios (actas parciales) y el Partido de la U, en cabeza de la representante Astrid Sánchez Montes de Oca, aventaja a la lista del Partido Conservador en 446 votos -trasladándose estos a la sede del Consejo Nacional para que sus magistrados resuelvan las 649 reclamaciones presentadas por primera vez por los distintos partidos en contienda-, y cuando ya los delegados se habían puesto de acuerdo en el 95 % de ellas -debe haber constancia de ello, como también, del argumento expuesto en audiencia sobre el disenso de los delegados integrantes de la comisión escrutadora respecto de la exclusión o no de las mesas de votación de los puestos de Medio San Juan (Dipurdú-Mesa 2), Bagadó (Agua Sal-Mesa 3) y Real de Tanando en el municipio del Atrato-. Cabe destacar que se expidieron 7 resoluciones, ordenando el rechazo de algunas reclamaciones y el traslado a Bogotá de las que venían en alzada de los escrutinios municipales y de las presentadas por primera vez por el Partido liberal, el Partido Conservador y el Partido de la U.
En un ambiente caluroso por el fuerte verano que azota a Quibdó por estos días y un escenario frente a la Policía, sobre la carrera primera, atiborrado de habitantes venidos del San Juan y del Medio Baudó, que no pudieron ingresar a las instalaciones del Sena por la falta de acreditación como apoderados de los candidatos unos, otros noveleros, en su mayoría jóvenes, barrigones, acuerpados y culones -dicen los nutricionistas que encebados con la dieta del Plátano, el arroz Baudó y otros malos vicios-, entre los que se destacaba Jackson Faber -Asesor y vocero de la alcaldía de Istmina-; deudor del Municipio de Quibdó por haberse robado en tiempos del “señor de los platillos” una fuerte suma de dinero de unos remanentes que aún no ha alcanzado a devolver, y a quien, por entrometerse en una entrevista que entregaba a un medio local, tuve que decirle que mejor se fuera a devolver esa plata que le debía a todos los quibdoseños con la complicidad de algunos administradores de justicia. Y así entre animales, tigresas y leonas se desarrollaba la audiencia, hasta que se decidió trasladar al CNE sede Bogotá, la terminación de los escrutinios, por un desacuerdo entre los delegados de dicha corporación.
La compungida Liza Lorethy Lozano Torres, delegada del Consejo Nacional Electoral y una de las protagonistas del desacuerdo entre los delegados de esta alta corporación y en sustento de su posición, de manera temeraria -porque no entregó pruebas en el acto-, entre llantos y sollozos, expuso que ella y su familia habían sido víctima, tanto de amenazas y acosos, como de insinuaciones de sus superiores o colegas para que cambiara su posición, a lo que respondió pidiendo que se las hicieran por escrito o se las enviaran al Whastapp, por lo que si de ello no quedó ninguna prueba o constancia, sería con el tiempo no más que una teatrada para justificar algo que en esta columna no podríamos prejuzgar, y que se ha vuelto cultural en los chocoanos, como lo es el “untar” para conseguir algo a cambio; así hilemos delgadito por la cercanía o familiaridad de esta con la reconocida familia Torres Martínez de la Quinta, donde esta se hospedara y de cuya probidad no podemos dudar ninguno de quienes de niños la conocemos.
De otro lado, quedó consignado en el acta de escrutinios que va rumbo a Bogotá, la exposición del otro delegado Wilson Ramiro Angulo Quiñones, quien en contraposición de lo planteado por la delegada Lozano Torres, fijó su posición sustentándola básicamente en la tesis y principio de la eficacia del voto, de la conservación del voto y la prevalencia del derecho sustancial sobre las formas -artículo 192 numeral 3o., del Código Electoral-, en cuanto las irregularidades meramente formales no pueden dar lugar a la anulación o exclusión automática de los votos válidamente depositados, cuando no exista evidencia de fraude o de alteración de la voluntad popular. Hacer lo contrario sería desconocer el derecho fundamental al sufragio de los electores que participaron libremente en los comicios del 8 de marzo pasado. Así que yo que no tenía ropa para subir a Bogotá, hice unos movimientos -en principio para llevar a la lavandería lo que tengo en Bogotá-, y como estaba lluvioso el día, me hice a unas cuantas pastillas de manteca de cacao, para evitar que se me rajen los labios, porque de los negros que se respeten ellos son bastante gruesos. Asunto allá los que suban del San Juan o del Medio Baudó a camisa manga corta y sin chaqueta… ¡Mucho frío!
PDTA1 – El cambio abrupto de postura, de la delegada del CNE del viernes 20 hacia adelante, deja claro que supuestamente le untaron, que ella ofreció, pero los otros no aceptaron.
PDTA 2 – Me pillaron en la nevera, y si me siguen es porque soy importante, aún no he usado la manteca de cacao para los labios; asunto los otros negros, los que vienen por Rápido Ochoa y en mangas cortas.


