Por: Odín Sánchez Montes de Oca

Aunque el lobby o cabildeo, es una actividad legítima dentro de las relaciones públicas, en las que una persona o un grupo de estas, en representación de ellas mismas, de una empresa o de una organización, intentan influir en las decisiones de carácter legislativo, económico o social, en favor de sus propios intereses o de la organización, como se puede ver en esta simple definición del diccionario Google, no se relaciona a las autoridades administrativas, ni a las judiciales; por lo que es difícil que ante los 9 magistrados del Consejo Nacional Electoral, lleguen las súplicas o los tentáculos dinerarios de quienes pretenden, a base de sobornos y supuestas buenas relaciones con los altos heliotropos del estado, torcer la voluntad popular expresada el 8 de marzo pasado. Por supuesto que a mí me consta que ante el congreso se ejerce a diario esa legítima actividad, pues la empresa Eduardoño, hace ya años, me donó un motor fuera de Borda de 48 H.P. con panga y tráiler, a través de una organización ambiental de jóvenes del barrio Kennedy, yo diría que como pago por un voto en la Cámara, cuando se discutía en ese entonces la rebaja del IVA para los motores fuera de borda de determinado caballaje. Yo pertenecía a la bancada de la media Colombia o territorios nacionales -Orinoquia y Amazonía-, y el lobista de dicha empresa era Eduardo Díaz, hijo del ex dirigente de izquierda de esa época Apolinar Díaz Callejas.
Utilizar los símiles, semejanzas o comparaciones, como método para explicar algunos asuntos o acontecimientos, siempre ha sido odioso, pero a veces, para llevar mayor claridad o explicar de mejor manera dichos hechos es menester o necesario hacerlo; tal es el caso de habernos encontrado en estos días en el salón de apoyo social del Senado de la República, de pronto en la misma tarea definida en el párrafo anterior (Lobby) con el excandidato a la Cámara Gilder Palacios, acompañado de Wladimiro Córdoba; y el suscrito con Felipe Córdoba, cuando lo esperaba en el recinto mismo del Senado, en donde andaba de puesto en puesto haciendo el lobby por Paloma Valencia, actividad de unos y otros que no deja de llamarnos la atención, por ser el tema principal de esta entrega de mi habitual columna, y es que, a pesar de tener los mismos apellidos de Diego Luis (Felipe y Wladimiro), nada que ver el uno con el otro, no existe parentela alguna; el uno es mestizo nacido en Risaralda y el otro de piel negra, oriundo de Bagadó; el primero abogado, profesional en gobierno y relaciones internacionales y el otro de profesión desconocida, el pereirano ex Contralor General de la Nación y el chocoano ex director de Indecho; hoy Felipe en la campaña de Paloma Valencia y Wladimiro, como miembro de la Dirección Nacional del Partido Conservador dedicado a hacer trámites, vueltas de todo tipo y hasta lobby ante senadores y dirigentes políticos conocidos. Coincidimos pues los 4 en el edificio emblema de nuestra democracia, en momentos en que está en el orden del día el cabildeo frente al tema del desacuerdo de los delegados de la Comisión Escrutadora Departamental del Chocó, que finalmente decidió trasladar la definición de la curul pendiente al Consejo Nacional Electoral en su sede principal de Bogotá. Trámite que al momento de escribir estas notas se desarrolla a la espera de que el máximo órgano electoral del país, integrado por nueve (9) magistrados, decidan-previa decisión y aprobación de una ponencia- revalidando o no, la voluntad popular expresada el 8 de marzo, que indica que la Dra. Astrid Sánchez, actual representante a la Cámara, adelanta al aspirante conservador en 446 votos.
En esta misma labor se encuentra el ex parlamentario Edgar Eulises Torres, abogado de profesión, a quien el ex diputado Milton Eleazar Moreno se topeteó en la sala de audiencias que el CNE tiene en Corferias, y a quien me encontré en la pura entrada, y me dijo que allí estaba el Dr. Edgar, pero cuando me asomé al recinto, el tipo ya se había zurrado; y lo que llama la atención es que este personaje, sin haber presentado en su vida siquiera un memorial -no hay constancia-, hoy posa por distintos medios de experto en derecho electoral, su última salida fue hace pocos días en entrevista con Gildardo Figueroa, director de la Voz del Chocó, en donde no escatimó la oportunidad y esfuerzos para descalificar -como si no hubiese terminado la contienda- a los actuales parlamentarios, entre ellos a quien aventaja a su candidato conocido de autos como el muchachito; y no falta el desprevenido que nos compare por el hecho de haber sido ambos parlamentarios, él por 16 años; yo, por menos de 8, él, 2do.Vicepresidente, y yo 1ro. de la Cámara de Representantes, ambos también condenados, o mejor dicho, liquidados para aspiraciones políticas, aunque el sí me gana porque tiene una condena más por hechos que en su momento publicó Semana, producto de las relaciones entre el profe Julio, Edgar Eulises y Durán en el tema de los licores, lo que le retrasó un poquito más el viaje por Canadá; es decir, él estuvo más por allá, porque le tocó pagar una por concierto para delinquir agravado (Parapolítica) y otra por tráfico de influencias.
El hijo de Albita -en cuyo salón social nació el Partido de la U en el Chocó, por allá en el año del 2005 con la presencia de Juan Manuel Santos, y que fue elegido concejal y diputado por ese mismo partido y con sus propios votos; hoy amigo del Senador de la U Alfredo Deluque-, es otro de los que se dedica al lobby en las cafeterías del Hotel Tequendama y en las del Centro Comercial Estación, en favor del candidato conservador Gilder Palacios, labor de la que me dijo el ex colega Ape Cuello, actual representante a la Cámara por los azules del César, en un encuentro en una notaría de Bogotá, que él había oído sobre el tema, pero también, que el señor pertenecía a Cambio Radical, tal y como decía una de las bodegas que trabajan para este portento de la política chocoana, del que solo esperamos se pronuncie el fiscal Pedro Inocencio, y que lo haga antes que se pensione, porque solo creo que será la Fiscalía y los jueces del Chocó, los encargados de dejarle el camino expedito a nuevos liderazgos, alejados de la corrupción en la que se encuentran inmersos todos los estamentos de la sociedad chocoana.
PDTA: Ya uno no sabe si la comunidad universitaria recuerda quién se robó la universidad y a qué grupo político pertenecen los responsables de su crisis. Ojalá los nuevos consejeros lo sepan al momento de escoger al nuevo rector ¡Dios salve a la UTCH!


