«El Muchachito», el hombre de atrás en varias investigaciones penales.

Por: Odín Sánchez Montes de Oca

Yo no había vuelto a referirme o a escribir sobre este tipo de temas, porque sentí que estaba haciendo el oso, o siendo objeto de burlas, ya que, excepto el hecho de que mis escritos llegasen a decenas de ciudadanos -mis lectores-, y que los mantuviese informado sobre algunos acontecimientos, ello no ha venido produciendo el impacto deseado o buscado, cual es el de contribuir a la disminución de los índices de criminalidad e impunidad que afectan a Quibdó y al departamento del Chocó. Uno, porque los funcionarios públicos, pese a las continuas quejas y denuncias desde esta tribuna, han continuado sistemáticamente apropiándose de los recursos del estado y cometiendo todo tipo de tropelías contra la administración pública, y otro, porque los jueces y fiscales, con sus acciones u omisiones, se solidarizan cada día más con el fenómeno de la corrupción y de la impunidad, sin que exista sanción de sus superiores, ni de la misma sociedad. Pero después de un corto tiempo y pasado el estrés post-terremoto, me puse a pensar que no ganaba nada con mirar para otro lado, o con ser pasivo frente a los injustos embates de nuestros enemigos contra mi familia, amigos y mi propio partido; así que, por estas razones, reinicio en esta entrega la actividad de columnista, con mi estilo y dirección de siempre, aunque “se deje venir” la furia de las bodegas pagadas con el capital de algunas alcaldías.

Para presentarles este primer caso, apelé a la ayuda de la Inteligencia Artificial (IA), importantísimo avance de la comunicación en apoyo del conocimiento, y le pregunté sobre el hombre de atrás y esta me respondió: Es un concepto del derecho penal que se refiere al autor mediato del delito, es decir, la persona que comete un delito valiéndose de otra como instrumento o como medio para ejecutarla. Es una teoría iniciada por Hansel Welzel y profundizada después por el jurista alemán Claus Roxin, teoría que establece que es autor, quien tiene el control decisivo y final sobre la realización del delito. No obsta con causar el resultado o haber puesto un pie en la escena del crimen; es autor quien tiene “las riendas” del asunto y puede decidir el que, el cómo y el cuándo de su ejecución.

El hombre de atrás es el autor mediato, tiene el control total del hecho (el dominio de la voluntad), aunque no realice físicamente la acción delictiva. Pero para ser más concretos en el planteamiento y este le quede más claro a mis lectores -testigos claros de mis preocupaciones y luchas contra la corrupción, mis quejas y denuncias-, me permito precisar, cómo es mi costumbre, los hechos y nombres propios para enmarcarlos en la teoría aquí planteada.

CASO Nro. 1. No hace mucho tiempo, para la época en que Martín Sacho -El señor de los platillos- fungía como alcalde de Quibdó, supimos o nos enteramos todos los quibdoseños de un hecho delictivo en el que, el Dr. Gilder Palacios Mosquera, en el entonces candidato a la gobernación del Chocó, actuó, según las evidencias, como “el hombre de atrás” en el tumbe que le hicieran a la alcaldía municipal de Quibdó por más de mil cien millones de pesos ($1.100.000.000) investigación en la que hoy, además del abogado Jackson Faber Asprilla Torres, contratista de la alcaldía de Istmina, deberían estar judicializados Martín Sánchez -exalcalde de Quibdó-, Yeferson Romaña Tello -ex juez administrativo oral del circuito- y Gilder Palacios Mosquera -alias El muchachito-; estos dos últimos compadres entre sí, quienes iniciaron el iter criminis, ya que el primero le informa al segundo de la existencia del remanente en su despacho a favor del municipio, y este a su vez se encarga de la consecución del abogado adecuado para el cruce, para que el alcalde y socio le otorgara el poder, a sabiendas que desde el mismo despacho de la oficina jurídica, o desde él de Martín, se podía solicitar la devolución de los dineros, sin tener que pactar honorarios, como al parecer lo hicieron con Jackson Faber, quienes al final se concertaron para desfalcar al municipio. La fiscal que conocía el asunto, dentro de la línea de investigación escogida por ella, profirió medida de aseguramiento intramural contra el señor Jackson Faber Asprilla, quien en cumplimiento del poder que le habían otorgado, recibe y cobra los títulos judiciales que representaban los remanente que se encontraban en el despacho del juez primero administrativo, a cargo del compadre de Gilder, pero resulta y pasa que, ante lo delicado del tema, al apoderado del municipio no le quedó otra alternativa que declararse como único responsable de la actuación criminal, omitiendo cualquier participación o responsabilidad del hombre de atrás (Gilder Palacios Mosquera), despertando todo tipo de suspicacias por la riña que días antes, por motivos pasionales, se había dado en Istmina, en la que había sufrido algunas heridas el abogado Asprilla Torres; así que le tocó a este, en desarrollo de la audiencia de solicitud de medida de aseguramiento, devolver cuatrocientos millones de pesos ($ 400.000.000), del monto que se había apropiado, situación que llevó al juez a abstenerse de proferir medida intramural y cambiarla por la libertad condicional inmediata; lo que le permitió a este, viajar inmediatamente a Istmina, donde el alcalde municipal y El Muchachito, le tenían preparado una recepción que duró hasta altas horas de la noche.

Estamos frente a un acuerdo entre el ex juez primero administrativo Yeferson Romaña Tello -el mismo que no le ahorró una a la UTCH en tiempos del huracán David-, “El Muchachito”, Martín “platillos” y Jackson Faber -contratado por Jaison en la alcaldía de Istmina-, quien asumió toda la responsabilidad para tirarle un salvavidas a Gilder Palacios, con quien al parecer mantiene una muy buena relación, porque no todo el mundo se encarta por otro, así tenga asegurado que de la alcaldía o del hospital de Istmina van a sacar los recursos de los remanentes que se gastaron en la campaña a la gobernación y que tienen que devolver para por lo menos reducir la segura condena.

PDTA.-En la próxima entrega me referiré al caso N.º 2, que tiene que ver con la domiciliaria proferida en estos días contra el alcalde de Riosucio Juan Moreno y varios funcionarios cercanos, por un presunto peculado por doscientos millones de pesos ($ 200.000.000) que fueron a parar a la campaña del “Muchachito”, igual que los recursos de los peculados contra el mismo funcionario, cuyas investigaciones conocen Edgardo Arriaga y Galeano ¡¡Oyeran decir mañana en misa!!

Hola, 👋
Encantados de conocerte.

Regístrate para recibir contenido interesante en tu bandeja de entrada, cada mes.

¡No hacemos spam! Lee nuestra política de privacidad para obtener más información.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *